¿Qué pasa cuando llega la menopausia?
- Hellen Araya

- 8 abr
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Parte 1 - Introducción
Entre los 45 - 55 años se presenta la menopausia, período en el cual la menstruación está ausente por un año. El estradiol es una hormona con múltiples efectos metabólicos, por lo que su ausencia condiciona afectaciones en el sistema nervioso central y aumenta la ingesta de alimentos.
En una mujer en edad fértil, en el músculo esquelético, el estradiol incrementa la sensibilidad a la insulina y la captación de glucosa y mejora la función de las células beta pancreáticas al aumentar la secreción de insulina, pero con el inicio de la menopausia y debido a la falta de efecto de los estrógenos, el metabolismo basal del cuerpo femenino disminuye significativamente. El efecto supresor del hambre por parte de los estrógenos sobre los receptores alfa de estrógenos en el sistema nervioso central también se reduce, lo que resulta en una mayor ingesta de alimentos. La composición corporal cambia paralelamente a la disminución del metabolismo basal, a medida que aumenta el peso corporal, pero la distribución de la grasa cambia hacia un aumento de la grasa visceral. El almacenamiento excesivo de grasa conduce a que los adipocitos sean más grandes.
Se secretan factores de crecimiento locales, que inducen angiogénesis adaptativa, alta actividad metabólica y consumo de oxígeno, lo que resulta en una producción excesiva de radicales libres de oxígeno. En respuesta al daño estructural, las células inmunitarias son reclutadas y se acumulan en el tejido adiposo. El aumento de la secreción de moléculas de señalización pro-inflamatorias induce inflamación local y sistémica de bajo grado. Esta inflamación sistémica de bajo grado juega un papel clave en la aceleración del daño vascular.
Durante la menopausia, el riesgo y la incidencia de varias enfermedades crónicas aumentan en relación con la disminución de los niveles de estrógeno. Estas son enfermedades cardiovasculares, tumores (especialmente cáncer de mama hormonodependiente), resistencia a la insulina, diabetes tipo 2 (DM2) y osteoporosis.
Entre el 75 y el 80 % de las mujeres sufren los síntomas causados por la menopausia, y son más graves en el 20-30% de las mujeres; sin embargo, estos síntomas pueden estar influenciados por el estilo de vida, por lo tanto, un cambio de estilo de vida aunque no elimine los síntomas y las enfermedades asociadas, retrasa su desarrollo, los hace más tolerables y, al mismo tiempo, facilita la vida diaria.
En el caso de obesidad o sobrepeso, perder solo 5 kg de peso mejora la tolerancia a los sofocos/bochornos en un 30%.
El ejercicio regular garantiza la salud metabólica y reduce el número y la intensidad de los sofocos.
Para reducir los factores de riesgo de todas estas enfermedades, y, en caso de padecerlas, la terapia dietética debe ser parte integral del tratamiento.
La Sociedad Europea de Menopausia y Andropausia (EMAS) también destaca la importancia del estilo de vida. Existe evidencia creciente de qué factores del estilo de vida como la dieta, la actividad física, el tabaquismo y el consumo de alcohol tienen un impacto significativo en la salud y los síntomas de la menopausia.
Independientemente de la menopausia, las mujeres aumentan un promedio de 10 kg entre los 40 y los 60 años. Según la recomendación de EMAS, las mujeres deben recibir apoyo, entre otras cosas, para realizar ejercicio regularmente y crear una dieta acorde con las guías nutricionales nacionales, para controlar los riesgos para la salud y prevenir el aumento excesivo de peso corporal.




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